Lávame Señor (Sinaí)


Durante la cena se quitó el manto;
se puso a lavarles los pies para purificarlos.
No comprendían el significado de esta acción,
un lazo de humildad y misericordia.

Llegado el turno a Simón Pedro,
quien dijo: “A mí nunca me lavarás los pies”.
Si no te lavo conmigo no podrás compartir”.
Fue lo que respondió el Señor y Maestro.

Lávame Señor junto a mis hermanos por favor,
pues ahora comprendo que esta acción purifica el alma.
Lávame Señor pues quiero estar limpio con tu amor,
y yo a mis hermanos serviré según tu palabra.


Al terminar su acción se puso el manto,
sentándose a la mesa se puso a explicarles:
¿Han comprendido que siendo Maestro y Señor
he venido a servirles como signo de mi amor?”

Entonces los envió a seguir amando
sirviendo a los demás por reinos y naciones.
Ser servidor no los hace menos que el patrón
y el enviado no es menor a quien lo envía”.

Comments

Deja un comentario